El presente y futuro del trabajo

El 2020 ha sido un año en que las empresas han vivido un avance digital entre espectacular, muy positivo o positivo acercándolas al futuro del trabajo.

Según el informe acerca de las «Prioridades Digitales 2021» de la firma Multiplica, casi el 90% de las empresas han tenido un avance digital entre espectacular (8%) y muy positivo o positivo (83%).

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido la necesidad de acelerar la digitalización de las empresas, una clara mayoría de ellas manifiestan que han vivido un gran avance digital en el 2020.

Los avances tecnológicos –la inteligencia artificial, la automatización y la robótica– están creando nuevos puestos de trabajo, pero quienes van a perder sus trabajos en esta transición podrían ser los menos preparados para aprovechar las nuevas oportunidades.

Cambio en las competencias

Las competencias de hoy no se ajustarán a los trabajos del mañana y las nuevas competencias adquiridas pueden quedar desfasadas rápidamente.

La transición hacia la sostenibilidad de nuestras economías creará millones de puestos de trabajo a medida que adoptemos prácticas sostenibles y tecnologías limpias; en cambio, otros puestos de trabajo desaparecerán cuando los países vayan reduciendo progresivamente sus industrias basadas en el carbón y en el uso intensivo de los recursos.

La Organización Mundial del Trabajo (OIT) a través de la comisión mundial sobre el futuro del trabajo, visualiza que el aumento de la población juvenil en algunas regiones del mundo y el envejecimiento de la población en otras pueden ejercer presión sobre los mercados de trabajo y los sistemas de la seguridad social, estos cambios abren nuevas vías que nos brindan la posibilidad de contar con sociedades activas, basadas en los cuidados y la inclusión.

En los informes publicados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) sobre el “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe” explora cómo será el futuro para las mujeres en la fuerza laboral.

Riesgos frente a la automatización

En uno de los informes del BID se destaca que aunque tanto los hombres como las mujeres pueden perder sus empleos en la revolución digital, las mujeres corren un mayor riesgo frente a la automatización. Pese a esta perspectiva, los informes carecen de datos acerca de nuestro país.

Dentro del marco de la agenda digital nacional proponemos un enfoque centrado en las personas para el futuro del trabajo que fortalezca el contrato social, situando a las personas y el trabajo que realizan en el centro de las políticas económicas y sociales y de la práctica empresarial, alineados a los enfoques de la OIT que resumimos a continuación:

  1. Aumentar la inversión en la construcción de capacidades en los ciudadanos.
  2. Medir el impacto real de la economía digital en la creación de nuevos puestos de trabajo.
  3. Realizar una veeduría activa de la inversión realizada en las instituciones que regulan el trabajo.
  4. Desarrollar una alianza nacional que concluya en una inversión consistente para los modelos de trabajo decente y sostenible.
  5. Asumir responsabilidades sectoriales alrededor del avance de la automatización como modelo de aceleración económica.
  6. Traducir las capacidades actuales hacia los nuevos empleos que requieren transversalidad tecnológica.

Potencial de la economía digital

Debemos explorar el potencial de la economía digital para superar algunas de las barreras que obstaculizan la participación en las zonas vulnerables y principalmente de las mujeres en el mercado laboral.

Esto implica asimismo tomar medidas innovadoras para afrontar la diversidad cada vez mayor de situaciones en las que se presenta el trabajo y, en particular, el fenómeno emergente del trabajo remoto y digital a través de la nueva economía de plataformas. Ya tenemos una propuesta de ley de teletrabajo depositada en el congreso nacional, un paso importante para acelerar éstas innovaciones necesarias.

Es urgente habilitar un marco de medición a nivel nacional que genere respuestas oportunas ante los retos que la tecnología trae consigo; al aplicar las herramientas para poder ejecutar políticas públicas es necesario que se puedan amortiguar los posibles efectos negativos de la cuarta revolución industrial.

Debemos trabajar para maximizar los beneficios que esta nueva economía digital trae para la región. La abundancia digital puede ayudar a reducir muchas de las carencias económicas que tienen nuestros modelos nacionales.


Publicado por Acento, 10 de marzo 2021.
Foto por Medienstürmer en Unsplash